Archivado en: Puerto Rico
Cuando comencé a pensar en COPU como el tópico de desarrollo para mi pequeño blog, al principio no sabía exactamente qué atacar… o sea, ¿cuál de todos los ya apremiantes problemas que aquejan a nuestra magistralmente pequeña facultad, debería yo traer a la mesa? Hmmm… tremendo enigma. Tras una pequeña competencia valorativa, finalmente recordé cuál sería mi punto estratégico… (Redoble please’…) ¡Mi profesor de Producción de Radio!… ¡Hey! Sé que tengo compañeros que también comparten mi experiencia académica con él, pero que no cunda el pánico; sólo quiero puntualizar la post-frustración que tuve hace ya par de semanas.
Al comenzar el curso de producción de radio, creo que me sentía como dice mami: “no cabía en mis pantalones” de la emoción. Finalmente, después de casi cuatro años de estar “ahí-ahí”, ya estaba fundiéndome con mi herramienta mediática favorita… ¡LA RADIO! Admito que en los primeros minutos de estar en la cabina de grabación, mi sonrisa llegaba a cada extremo de mi rostro. Las maripositas en el estómago, el “culillo” (ja’ slang boricua) de estrenarse como pseudo-locutor es inigualable. Todos los elementos de emoción y satisfacción se fusionaron excelentemente bien. Luego de las pruebas iniciales, ya era hora de familiarizarnos con el programa de mezcla, el software madre que convertiría nuestros trabajos en una unidad cónsona auditiva… ¡Audition 2.0! Tremendo programa; bien “user friendly”, pero… PERO… mi profesor no es lo suficientemente hábil con el mismo. Muchas fueron las ocasiones en que quería lograr par de efectos o aplicaciones y mi profesor, sencillamente, se ponía a husmear en ese instante opciones aquí y allá. Acción que honestamente me desilusionó un poco, ya que yo suponía que el profesor era el ‘master’ de Audition, pero resultó ser que era un aficionado más como nosotros. Es ahí cuando me pregunto… ¿Qué hacer? Si ni siquiera el profesor puede manejar cabalmente el programa, ¿Acaso es posible que yo pueda?; y al parecer sí se puede. Se puede, pero a fuerza e’ cantazo y con muchas dudas. No obstante, la idea de saber que tu mentor tiene las mismas dudas que tú, me aclara de manera evidente cómo aún en nuestra facultad, no poseemos personal lo suficientemente capacitado para poder desempeñarse eficazmente en la etapa técnica y por ende, brindarle apoyo a los futuros técnicos radiales emergentes. En lo teórico, “¡puff!” en COPU somos la crème de la crème, pero mucho falta en recorrer en el campo práctico. Ni me quiero imaginar los pormenores que deben afrontar los que pertenecen a la unidad de cine… simplemente, ¿Cómo logran hacer cine? Sólo el dios Celuloide sabrá que hacer.
Mientras tanto, acá en radio (y quizás en las demás concentraciones de igual manera), podemos tranquilamente preguntarnos a nosotros mismos en esos instantes de incertidumbre: ¿Qué puedo hacer?… el resto, surgirá por añadidura.
Hernán Rivera
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Cuando desperté… aún el dinosaurio estaba allí…
El dinosaurio
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. (Augusto Monterroso)
Quiero felicitar a la profesora Noelia Quintero porque imagino que mantener un medio como Captura vivo no debe ser tarea fácil. Más aún cuando fomenta la libertad de expresión, libertad que tan poco usada es en la Escuela de Comunicación Pública… ironía. El miedo, el conformismo y la frustración parecen dominar un ambiente que debería ser reinado por todos sus antónimos. Pero claro, quien habla se corre grandes riesgos, de eso puedo dar fe. No de expulsión, mas sí de rechazo. No de amenaza, mas sí de crítica. Con esto no me dirijo a nadie en específico, es el aire que se respira en la Escuela.
Por otro lado, el compañero tiene mucha razón en lo que escribe. Muchos profesores de la Escuela a veces me traen la imagen de dinosaurios, y esto sin intensión de ofender. A lo que en realidad me refiero es a la falta de movimiento paralelo con el mundo. Sobre todo en áreas como Audiovisual, que tan importante se hace ser de vanguardia, lo importante no es tener lo último en programas y equipos, sino profesores que tengan una visión acorde con los tiempos y preparados para aprender cada día… para así poder transmitir conocimiento.
Es triste. En repetidas ocasiones en las que he cuestionado maneras de funcionar la respuesta con una sonrisa a medias y una tristeza escondida por parte de distintos empleados de las áreas de Radio y Televisión se limita a: “Tú sabes cómo son las cosas aquí”. Palabras cargadas por demás de un conformismo patético y que no justifican para nada el mal funcionamiento de burocracias retrógradas.
Es por esto que personas como la profesora, que aunque con demasiadas limitaciones, que no se rinden fácil son las que hacen falta en NUESTRA Escuela. Recuerden que es nuestra, y no deberíamos sentir miedo de expresarnos. Recordemos que los dinosaurios existen, si les damos vida.
Nosotros escogemos…
Cuando despertó, suspiró aliviado: el dinosaurio ya no estaba allí. (Pablo Urbany)
Y cuando despertó, el dinosaurio seguía allí. Rondaba tras la ventana tal y como sucedía en el sueño. Ya había arrasado con toda la ciudad, menos con la casa del hombre que recién despertaba entre maravillado y asustado. ¿Cómo podía esa enorme bestia destruir el hogar de su creador, de la persona que le había dado una existencia concreta? La criatura no estaba conforme con la realidad en la que estaba, prefería su hábitat natural: las películas, las láminas de las enciclopedias, los museos… Prefería ese reino donde los demás contemplaban y él se dejaba estar, ser, soñar.
Y cuando el dinosaurio despertó, el hombre ya no seguía allí. (Marcelo Báez)
Comment por Ivania 16 Mayo, 2007 @ 3:00 pm